Nombre en código Capri. Es un proyecto experimental creado en la Universidad de Stanford para resolver un problema que afecta a casi todas las grandes metrópolis del mundo: la regulación del flujo de tráfico sobre todo en horas punta. La solución, según el profesor que diseñó Capri (originario de Bangalore, una de las ciudades más concurridas y pobladas de la India) estaría en la creación de un sistema de recompensas e incentivos económicos para convencer a los conductores a cambiar sus hábitos.
En ciudades como Londres, Singapur, Estocolmo o Milán, donde hay que pagar un peaje para acceder en coche al centro ciudad y este peaje es más alto en las horas de tráfico punta, parece ser que no ha funcionado del todo. De hecho el trafico si se ha reducido, en parte, pero siguen persistiendo los atascos de las horas punta. Esta medida, la imposición de un peaje, tiene un carácter sancionatorio: sirve “solo” para castigar a los conductores mediante la imposición de tarifas más altas durante las horas punta, o en la entrada de los pueblos. La conclusión es que los hábitos de los conductores difícilmente se cambian, incluso mediante la introducción de sistemas de pago. Señal de que el enfoque “sancionatorio o punitivo” no soluciona el problema. Y esto vale para todo el mundo, desde Singapur hasta Londres, desde Milán hasta Estocolmo. Sin embargo lo que propone el equipo del profesor Brabhakar es un enfoque que premie en lugar de punir.
El equipo se ha dedicado al estudio de los efectos sobre la vida social de incentivos de tráfico y aparcamientos y ha así llegó a concebir el proyecto Capri, que actualmente se está probando en estados Unidos, en el Campus de Stanford. Desde hace unos meses quien entra y sale de Stanford en las horas punta, entre las 8 y las 9 de la mañana y entre las 5 y las 6 de la tarde, ha sido invitado a cambiar sus hábitos tratando de llegar tal vez un poco antes y de salir un poco después. Y de esta forma los conductores que no circulen en estas franjas horarias participarán en un sorteo de lotería en el que podrán conseguir premios por no conducir en las horas punta y contribuir a que el tráfico se aligere. Los premios son pequeñas cantidades de dinero que se pueden guardar y pueden abonarse en la cuenta corriente de los conductores virtuosos. Y la idea, con premios incluidos, está dando resultados, gracias también a la adición de los empleados de Stanford a la red social interna en el que cada empleado puede controlar los niveles de “ganancias” alcanzados y compararlos con los de sus compañeros de trabajo y estudios. Y es gracias a esta competitividad que los resultados alcanzados han sido incluso mejores de los esperados, logrando una reducción de tráfico notable en las horas punta.
Lo que no queda muy claro es como poderlo aplicar a gran escala, en toda una ciudad y no solo en un campus…

para cuando en Madrid? yo me apunto!!!!
En Madrid como no coloques un lanzamisiles en horas punta que dispare en vez de peajes…
El problema es que el transporte público en España está a años luz de otros paises, aquí, prácticamente es imposible desplazarse sin coche, el trasporet público es caro, lento y tercermundista por lo general